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Con el fin de satisfacer las expectativas del público mexicano aficionado a la ópera, en 1943 se creó la asociación civil Ópera Nacional, organización auspiciada por la banca y el Gobierno mexicano, convirtiéndose en una de las primeras instituciones que organizaron con regularidad temporadas de ópera en nuestro país. Ese año Ópera Nacional A.C. ofreció dos temporadas en el Palacio de Bellas Artes con obras como Fidelio, Carmen, La Bohemia y El barbero de Sevilla, entre otras. Su última temporada la realizó en 1953, al terminar el patrocinio privado que la sostenía.

El INBA inició formalmente sus actividades en el ámbito operístico en 1948 con una temporada de la compañía a la que se le dio el nombre de Ópera de Bellas Artes. Aquel año se llevaron a escena obras como, La traviata, Carmen, Orfeo y Eurídice, así como las obras de compositores mexicanos como: Elena de Eduardo Hernández Moncada, Carlota de Luis Sandi y La mulata de Córdoba de José Pablo Moncayo.

En 1992 la Ópera de Bellas Artes inició un proceso de modernización, con la finalidad de aportar mayor calidad artística a sus producciones, así como para ofrecer un mejor espectáculo al público asistente. A ello contribuye el sistema de supertitulaje simultáneo en español, que demuestra su efectividad y utilidad para una cabal comprensión de la trama.

La Compañía Nacional de Ópera ha estrenado en nuestro país desde 1992 obras como Moctezuma, de Graun; Alicia, de Ibarra; Florencia en el Amazonas, de Catán e Idomeneo, de Mozart, y realizado importantes reposiciones de óperas como Electra, de Strauss; La Favorita, de Donizetti; Turandot, de Puccini, Nabucco, de Verdi; Tata Vasco, de Bernal Jiménez; Così fan tutte, de Mozart; Tristán e Isolda, de Wagner, entre otras, con una nueva óptica para el repertorio tradicional y elencos que incluyen a las más importantes voces mexicanas de proyección internacional.